A las ocho de la mañana, una funcionaria del instituto Doña Jimena, observó un gran desorden en su despacho, dirigiéndose acto seguido al del secretario y encontrándose con la sorpresa de que la caja fuerte había sido violentada y otras tres cajas caudales portátiles en su interior, en el suelo, abiertas y con documentos esparcidos, echando en falta 20000 pesetas en metálico destinadas a integrarlas a una entidad bancaria. Parece ser que los ladrones penetraron en el local, rompieron el cristal de uno de los ventanales y se sirvieron de un martillo de grandes proporciones para violar la mencionada caja fuerte.
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